Thursday, January 12, 2012

Let's Go Bats 3 Compilado Siniestro de Colombia 2012




El 7 de Enero de 2012 comenzó la difusión del compilado mas importante de bandas con influencias oscuras a nivel Colombia. La organización Bat Beat nuevamente nos sorprende con un trabajo totalmente refinado, lleno de bandas con integrantes totalmente virtuosos y dedicados a lo que realmente aman: Su música, aquel medio de expresión que solo unos pocos tenemos la oportunidad y la dicha de aprovechar. Los enlaces de descarga son gratuitos como ya es costumbre, el archivo .rar contiene una exquisita muestra de 22 bandas colombianas que fueron seleccionadas tras una convocatoria que recibió bastantes propuestas de agrupaciones de todos los rincones del país, además contiene un bonus track internacional con 3 bandas de Chile y México, Bat Beat nos regala de igual manera un bello pdf con imágenes e información de las bandas así como sus sitios web y paginas de contacto, así que a disfrutar de la buena música subterránea gracias al nuevo LET'S GO BATS!


LINK DE DESCARGA

PAGINA DE FACEBOOK LETS GO BATS



Saturday, July 09, 2011

La Tragedia: Perspectiva de un fenómeno ambiguo




Tradicionalmente las situaciones que atañen directamente al desastre, el duelo o la tragedia  cargan con  el cliché de ser de carácter completamente negativo y maligno, se perciben como innecesarios, injustos y fatales. Sin embargo, lo que se omite la mayoría de las veces es que aquellas situaciones que en cierto modo nos destrozan son positivas siempre y cuando creen las condiciones necesarias para el cambio.  

Cuando una persona se enfrenta a una situación que le destroza, su conducta se afecta, adquiere hábitos que antes no tenía, parece “desinhibido” o por el contrario distraído, expresa opiniones que anteriormente nunca hubiera pronunciado, se podría decir que parece otra persona. Considero que las conductas que subyacen tienen profundas motivaciones cuyas raíces son el dolor, el sufrimiento o el miedo; estas motivaciones son procesos inconscientes que toman relevancia en este punto puesto que los motivos superfluos que permanecen en la consciencia no son de trascendencia, la realidad se encuentra reprimida por el individuo, básicamente, “se reprime para que no duela”. Este cambio aparente en la conducta cobra importancia si tenemos en cuenta lo costumbristas que somos en realidad, si somos conscientes sobre aquella especia de “neofobia neurótica” que nos hace comportarnos con una fuerte resistencia al cambio, resistencia que nos brinda tanta seguridad, como infelicidad.



En este punto me permitiré integrar un par de supuestos que me parecen sumamente interesantes para demostrar el punto al que quiero llegar finalmente, el de recordarles la ambigüedad de la fatalidad, la otra cara del sufrimiento, las infinitas oportunidades que puede brindarnos una situación dolorosa. Los autores fueron escogidos puesto que de una u otra forma sus teorías inician, se transportan y se dirigen hacia puntos similares.

El primer supuesto carece de comprobación empírica, y la idea central fue tomada de un personaje sin importancia real. Sin embargo, lo que se plantea en este es que cuando el “yo primitivo” se enfrenta al desastre y resulta seriamente lesionado, el mismo, es fragmentado y posteriormente sale en busca de lo que le hará sentir completo otra vez. La búsqueda de una vocación, un nuevo empleo, aprender un arte, cumplir un sueño, o incluso, el amor de otra persona, son situaciones que ejemplifican aquella exploración mencionada previamente y cuyo fin es alcanzar nuevamente la sensación de integridad. De este modo, las experiencias que nos fragmentan ocurren tarde o temprano en las personas, y tienen su mayor ganancia en que nos permiten retomar nuestro yo, que a pesar de estar ahora completamente fracturado, goza de algo que no tenía antes: la capacidad para ordenarse de la forma que le plazca, la capacidad para cambiar y convertirse en un nuevo ser.

Nuestro segundo supuesto parte de las teorías propuestas por el psicólogo austriaco Alfred Adler, quien menciona que los individuos pueden presentar en cierto punto de su vida complejos de inferioridad y superioridad, estos procesos son claramente inconscientes y explican en cierto modo como la gente resuelve situaciones traumáticas o estresantes. De esta manera, las personas que se perciben como inferiores buscan inconscientemente superar aquel complejo, es decir, sobrecompensan sus falencias. Visto desde este punto dicho complejo podría actuar como un poderoso motivador que podría resultar en exitosos logros. Por su parte el complejo de superioridad no es tan positivo, puesto que generalmente resulta en actitudes prepotentes y arrogantes frente a las demás personas; consiste a su vez, en resaltar de manera exagerada los aspectos en los que sobresale menospreciando los que se le dificultan. En resumen Adler es un candidato perfecto para recalcar que el sufrimiento y el dolor pueden impulsar a las personas, es decir, podrían establecer diversos finalismos que podrían augurar no solo cosas negativas, sino por el contrario cosas completamente positivas y benéficas.

Nuestro tercer y último supuesto está inspirado en los descubrimientos del doctor Carl Gustav Jung, quien propone que más que seres “fragmentados” nuestra psique está conformada por dos inconscientes: el inconsciente personal y el inconsciente colectivo. En este punto solo tendremos en cuenta el inconsciente colectivo puesto que me interesa tocar un aspecto clave que propone Jung, y es el de la figura arquetípica de la sombra. Cabe agregar además, que este inconsciente nos atraviesa históricamente y se pasa transpersonalmente. Ahora bien para hacer un poco de claridad sobre la teoría Jungiana definiré el concepto de arquetipo.

Un arquetipo es una representación simbólica de las diversas polaridades presentes en nuestro inconsciente personal, son tendencias innatas, que nos impulsan a percibir el mundo y las experiencias de determinada manera, los arquetipos mas dominantes son Anima, Animus, Sombra, Persona y Si mismo.  Teniendo en claro que es un arquetipo continuaré desarrollando la idea.

Para Jung la personalidad ideal es aquella que ha logrado establecer el equilibrio de todas aquellas figuras arquetípicas que provienen del inconsciente colectivo, que es común a cada uno de los seres humanos y que se sobreponen en muchas ocasiones, presentándose en nuestros sueños con distintas representaciones simbólica y que canalizan nuestra conducta conforme determinado arquetipo se torne más dominante que otro. Ahora bien,  el arquetipo de la sombra  se explica según el mismo Jung como: «La personificación de todo lo que el sujeto no reconoce y lo que, sin embargo, una y otra vez le fuerza, directa o indirectamente, así por ejemplo, rasgos de carácter de valor inferior y demás tendencias irreconciliables». En este sentido, la sombra es nuestra animalidad, el ser instintivo que muchas veces reprimimos y ocultamos pero que sin duda alguna sigue ahí, recordándonos continuamente su presencia. Nuestro arquetipo de la sombra puede ser la representación de todo lo que tememos, todo lo que no queremos ver,( algo asi como la pócima que inventó el famoso Dr Jekyll que acabaría convirtiéndolo en Mr Hide), por esto mismo y debido a la naturaleza oculta de este arquetipo este es uno de los que más resistencia ofrece a la hora de ser analizado.



Desde la concepción judeocristiana del mal, la sombra podría ser interpretada como las debilidades e incapacidades de las personas, es decir, la naturaleza supuestamente débil y carnal que definitivamente conlleva al pecado. Sin embargo esta apreciación es totalmente moralista y está sesgada a tal punto que se aleja de la realidad. Lo que Jung plantea es que el Self debe ser capaz de integrar todas las polaridades arquetípicas con el fin de explotar todo el potencial humano. La sombra además de poseer un carácter oscuro y quizás destructivo también representa instintos normales, reacciones adecuadas, percepciones fieles a la realidad, e incluso impulsos creadores.

Teniendo en cuenta lo anterior, considero que mas que ser un sinónimo de oscuridad y debilidad pecaminosa, la sombra se perfila como una entidad que al ser integrada podría potencializar el crecimiento psicológico y espiritual humano, puesto que nos permite conectarnos con nuestra animalidad y nos libra de infinidad de ataduras que nos impiden vivir nuestra vida plenamente.
Los supuestos mencionados con anterioridad gozan de un punto en común: son teorías teleológicas que consideran la existencia de un fin. Similar o diferente, cada quien establece sus propias opiniones sobre todo lo aquí mencionado, y sobre si definitivamente la tragedia podría representar una oportunidad única para cambiar, o si tan solo, es una condición que deberíamos sobrepasar endureciéndonos y curtiéndonos en nuestras propias corazas.

Me despido con una frase del doctor Jung:
"Llenar la mente consciente con concepciones ideales es una característica de la Teosofía occidental, pero no es la confrontación con la sombra y el mundo de la oscuridad. Uno no llega a la ´iluminación´ imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad”

Autor: Juan Vargas

Saturday, January 15, 2011

La curación de Ser a Ser


En una de mis tantas horas de disonancia en la red, me he encontrado con una pagina que me parece de las mas completas que haya visto jamás "http://alcione.cl/wp2/", goza de infinidad de temas que me interesan en demasía;  psicología, metapsicología, mistica y hasta alquimia se encuentran reunidos en una comunion casi utopica. A continuacion me permitiré publicar uno de sus articulos que habla sobre la complejidad de la relacion terapeuta-paciente y sobre toda la dinamica subyacente





"LA CURACION DE SER A SER"


La tesis de Fichte de que la filosofía que uno tiene depende del hombre que uno es, vale también para el terapeuta; que se puede expresar como que la realidad a la que el terapeuta abre al otro depende de la realidad en la que él mismo vive. Lo que para el terapeuta sea importante, tanto teórica como concretamente, terminará siendo importante para sus pacientes. Sólo se hace realidad lo que realmente uno toma en serio. Cuanto más entre el compañero en la esfera de la propia influencia, más realidad tomará aquello que para el terapeuta es importante; es como el amante que todo lo ordena en torno a él, o como un remolino que lo atrae todo a sí.


Por reservado y silencioso que sea el terapeuta, su concepción fundamental de la realidad espiritual se transfiere, lo quiera o no, al paciente, convirtiéndose en su principio de orden. Si el terapeuta concibe la vida psíquica principalmente como determinada por el pequeño yo, todo se ordenará en torno a éste: sus complejos de inferioridad y sus compensaciones, su política de prestigio y su auto-justificación, sus compromisos, etc. Si son los instintos los que figuran en primer plano como medios de conocimiento y factores de mecanismo psíquicos, todo aparecerá como represiones y liberación, virtudes aparentes y desenmascaradas, sublimación y regresión, y aparecerá inevitablemente el complejo de Edipo. Para quien la vida del alma se desenvuelva bajo el signo de imágenes, éstas se harán más presentes si se toma consciencia de lo inconsciente: los arquetipos que broten de lo inconsciente se examinarán tomándolos como claves de interpretación y consiguientemente, a través de unos sueños irán apareciendo otros.

La psicología está aún en los comienzos de su desarrollo. Algunas escuelas que hoy dominan en el campo del análisis se renuevan, sustituyendo sus doctrinas por otras. Esta evolución corresponde, de una parte, al progreso de los conocimientos teóricos, y de otra a la orientación que va tomando el hombre de hoy, a medida que despierta a una nueva consciencia esencial.

El movimiento en el que entra el inconsciente del paciente, sólo por encima estará determinado por los principios teóricos que ordenan la realidad psíquica del terapeuta. Por el contrario, en su profundidad sustancial, este movimiento está condicionado por la fuerza y la irradiación que emana del terapeuta, ya que son la manifestación de su posición esencial. Esta dimensión es la que ejerce mayor influencia, presión o seducción y la que llega a lo más profundo del paciente, abriéndole o cerrándole, llevándole a la verdadera curación o manteniéndole estancado en su estado de desolación. Muy raramente son factores de curación la teoría o el método analítico. En general, y más allá de toda psicología, no son más que un canal de la influencia que un ser ejerce sobre otro ser.


Desde siempre el terapeuta se ocupa de la resistencia que, antes o después, aparecerá en el paciente, de su rebeldía contra la influencia que sobre él ejerce. Hay una resistencia justificable, la otra no. Una falsa resistencia protege lo que bloquea el camino de la evolución del ser hacia el auténtico Sí-mismo, o lo que es igual, la integración de lo que corresponde al ser y a la individuación. Obrando así, el pequeño yo no es solamente un caparazón bajo el que el hombre se desenvuelve, se afirma y se asegura en un mundo maligno, sino que es también una barrera que impide el pleno desarrollo del Ser. La resistencia justificable es la que protege el núcleo interior, blanco de interpretaciones ajenas o despreciativas, o de influencias amenazantes.

Actualmente las bases teóricas de los métodos terapéuticos dependen todavía de una perspectiva casi exclusivamente psicológica; los terapeutas por creerse completamente esclarecidos por su propio análisis – no acaban de ver el fundamento metafísico y esencial de la existencia. Y hay en ello un gran peligro: lo único que cuenta es la fachada psíquica, la biografía de los individuos. Que predomine una psicología así no favorece el desarrollo del Ser. Se olvida demasiado fácilmente que el yo y sus productos, como por ejemplo el retenerse con respecto a las pulsiones vitales, no son sólo la muralla tras la que se atrinchera algo que se opone al ser y que debería ser vencido, sino también el armazón que protege el centro sagrado contra el mundo hostil y contra sus tentaciones. No se descarta el peligro de una des-compresión por parte del terapeuta, aunque este núcleo esencial esté dentro de su concepto del Sí-mismo integración del núcleo esencial con el personaje existencial – Lo que importa es distinguir muy claramente el Ser esencial metafísico y no condicionado en su dignidad propia y absoluta, de todo lo que, en el Sí mismo, tanto individual como colectivo, es constitucional, biográfico o hereditario, y por lo tanto relativo y condicionado. La resistencia del paciente es legítima si interviene en cuanto que el centro sagrado de su ser irreductible y absoluto sea enfocado y encuadrado en categorías pertenecientes exclusivamente a la esfera psíquica analizable, por lo tanto externa.


Es indudable que muchos de los valores morales y de las representaciones religiosas son creaciones arbitrarias y fijaciones malsanas del yo, y que al igual que todas las fachadas están destinadas al replanteamiento para, finalmente, desaparecer. Pero es una cuestión en la que se ha de ser muy prudente, porque frecuentemente tales valores no son sólo representaciones imaginarias de lo sagrado, sino que corresponden realmente a nuestro auténtico ser. La bella fachada con la que a veces se presenta un hombre, comparada con lo que él es, puede también, en ocasiones, ser reflejo de un aspecto verdadero de su ser profundo, de tal suerte que el porte al que se siente llamado corresponde también a la promesa contenida en su ser, es decir, a una ambición que, en sí misma, está fundada en su ser profundo y que anticipa su crecimiento interior. Por falsa que sea muchas veces la fachada, es una proyección legítima del ser. El muchacho que se porta como si fuera adulto no es, de hecho, lo que él aparenta y cree que es. Y sin embargo, ese juego no es una simple mentira, sino el reflejo de su verdad viril por venir y el modelo de lo que le es dado realizar. Es el preludio de la realización de su ser. El hombre anglosajón con su keep-smiling y su calma flemática es, en general, bien diferente de aquel por el que se quiere hacer pasar. Y no obstante, su apostura prefigura la imagen del hombre que, en él, está en vías de realización. Si a lo largo de la vida uno se ejercita en pasar por hombre justo, se irá contribuyendo a eliminar progresivamente todo cuanto sea contrario a este ideal y a crear el molde que, un día, acogerá al hombre auténtico. El gesto repetido termina por hacer realidad lo que expresa.


La tendencia, a menudo dominante, de orientar el espíritu a desenmascarar la bella fachada y a liberar los impulsos de todas sus cadenas, no ve más allá de la simple verdad de los hechos. Como ocurre, por ejemplo, en el caso de una agresividad, si se pasa por alto la verdad del ser que se oculta tras esa agresividad. Se destruye con demasiada facilidad un recipiente, ignorando cuál es su contenido. Muchas veces hay más verdad y una medida humana más justa en una forma tradicional que frena los instintos primitivos, que en el pretendido realismo que desencadena incondicionalmente el yo natural. Ciertamente que el terapeuta debe ayudar a disolver aquella deformación psíquica que se presente como identificación con una imagen todavía no integrada, impidiendo que el ser se manifieste. Pero ha de analizar esa identificación a fin de discernir si es o no una prefiguración del ser profundo, en cuyo caso no debe suprimirse antes de que el estado legítimo tenga la oportunidad de aparecer.

En la medida que el terapeuta acepte la teoría según la cual el ser profundo del hombre es de otro origen que el psiquismo condicionado, preformado a lo largo del pasado colectivo y definido individualmente por la constitución y la biografía; en la medida en que se dé cuenta de la influencia que su propio ser ejerce sobre el de su paciente, se verá muchas veces impelido a salir de su reserva y a transgredir ciertas reglas nacidas de la concepción original del análisis pero que no tienen sino un valor limitado – comprometiéndose resueltamente en el oficio de guía del alma.

En cuanto se admite el papel que en la situación terapéutica juega una auténtica guía espiritual, o sea, de ser a ser, no se hace sino elevar a nivel de la consciencia lo que ocurre en el inconsciente. Lo queramos o no hay una influencia directa de nuestro ser sobre el paciente. Cuanto más consciente es el terapeuta de que el hombre llegará a su verdadero sí mismo exclusivamente desde lo profundo de su ser y que el ser del que acompaña está en todo caso sometido a su propio irradiar, más se centrará en el ser de su paciente, esforzándose, sobre todo en la situación terapéutica, por estar totalmente presente a su propio ser. Ello sólo será posible en la medida en que el terapeuta esté, él mismo, sólidamente anclado en su ser y, con un profundo respeto hacia sí, se sienta comprometido con todas sus exigencias.

El ser del hombre por lo tanto de todos los hombres – es el modo por el que él participa en el Ser universal que, a su vez, representa la Gran Vida en la pequeña vida, o sea, el ser incorporado en el sí-mismo y tendiendo a una manifestación existencial en el Sí-mismo verdadero. Si el terapeuta, a través del orden y los desórdenes de la existencia en su paciente, llega a alcanzar y tocar su ser, tendrá todas las posibilidades de liberar el coraje hacia el Ser enraizado en la sustancia del Sí mismo, dejando libre en el propio paciente su fuerza salvadora. Ello no se da en un proceso psíquico analizable, sino en una apertura meta-psíquica que ordena de nuevo la realidad existencial según la verdad del Ser esencial. Esta conversión puede presentarse a modo de rayo. El análisis, que en sí debe contentarse con esclarecer la situación con respecto al psiquismo condicionado, se completará así con la catálisis que despierta la consciencia del Ser esencial.


Hace ya bastante tiempo que la pedagogía ha descartado la visión de que, con respecto al niño, la disciplina y la sumisión debían sustituirse por una obediencia total a su espontaneidad. Por lo mismo, ha llegado ya el momento en que el análisis, que limita la actividad del terapeuta a esperar que todo venga de parte del paciente, deba completarse con una actitud más activa, por el coraje de guiar. Legitimar una conducta así está apoyada en el hecho de que el punto de mira de la terapia no es el yo analizable, con sus impulsos, etc., sino el ser, y que en el terapeuta el elemento decisivo no es su saber teórico sino una presencia y una apostura basada en el ser.

El ser del hombre no se despierta de sí mismo sino paso a paso, por respuestas a preguntas. Al igual que el niño se va haciendo un ser que habla, y de ahí un hombre, porque su madre desde la cuna se ha dirigido a él como a un ser capaz de responder, así el ser del hombre su poderío integrante y personalizante – no se manifestará sino por medio de una incansable y confiante llamada.

Que el Ser se haga presente es una gracia, eso es incontestable. No se puede provocar. Pero sí se puede preparar el terreno. Ese despuntar es imposible cuando el paciente y aquél que le ayuda – son ambos prisioneros de representaciones e ideas, rehusando tomar en serio la realidad fundamental. El método analítico permite apartar las barreras psíquicas que cierran el paso a la fuerza meta-psíquica esencial. Muy raramente la acción del ser se pone sola en movimiento; en general se produce merced al contacto secreto, paciente y amante del terapeuta. Es necesario el trabajo analítico para disolver los estorbos; durante ese período, gracias al empuje del Ser, se va desarrollando gradualmente la madurez. Si el camino está bien preparado, al ser no le queda sino franquear la puerta ya abierta, si bien la chispa, en general, no prenderá sino cuando le llegue el rayo de luz del terapeuta. Si uno mira en torno a sí, se puede apreciar hasta qué punto irradia y actúa la luz fertilizante que emana de aquellos creyentes enraizados en su ser y movilizados por el amor supra-individual. La relación del maestro oriental con sus discípulos es un ejemplo de las posibilidades de guía y de curación cuando se vive de ser a ser.

El maestro oriental no se interesa por los sufrimientos psíquicos, ni por la biografía del hombre que pone su confianza en él. Por la luminosidad de su mirada, por la tonalidad de su voz, por su expresión exterior, adivina la situación y el nivel alcanzado en el caminar hacia la madurez. Su atención va a su ser y todos los medios son buenos para hacer que despierte y resuene. El medio decisivo está en el discípulo. Como todo hombre, el maestro también existe en su yo condicionado por su constitución y biografía, si bien la raíz de su vida es su ser supra-temporal. Por la unión de su ser con el de su discípulo le viene la riqueza de sus ideas, siempre originales, de donde emana la fuerza del amor supra-individual cuya irradiación y rigor terminarán por despertar el ser del otro. En ese instante, y en una fracción de segundo, se viene abajo, como un castillo de naipes, todo el mecanismo neurótico perturbado, acomplejado, anudado. El hombre se libera en su propia raíz, quedando disponible para una auténtica metamorfosis.

La transformación no se produce siempre como catálisis fulminante. La mayor parte de las veces es una madurez muy trabajada, o el resultado de la fiel irradiación de luz que emana del Maestro. La chispa del discípulo empezará a dar luz, que irá prendiendo hasta llegar al estadio de Iluminación.

Es necesario ser maestro para poder ponerse al servicio de las fuerzas del Ser? Si fuera así, tendríamos todos que resignarnos. Pero no. Basta con haber vivido por una vez la experiencia del Ser, con haber reconocido un momento privilegiado y haberlo tomado en serio, en sí mismo y en el otro, en su significado trascendente. Pero sí es necesario haber aprendido a distinguir la parte humana del psiquismo, determinado y relativo, del núcleo meta-psíquico absoluto. Es también necesario haberse hecho un creyente en cuanto a lo que el hombre, en su naturaleza humana, lleva de sobrenatural. En todo tiempo y lugar, este saber y esta fe fundada en la experiencia, han sido fuente de sabiduría y de auténtico amor. Lo que emana del maestro disolverá los nudos de toda transferencia psíquica encallada. En la medida en que por parte del terapeuta se llegue a una contra-transferencia que provenga del Ser, el compañero quedará abierto a recibir la Realidad de su Ser esencial, que le hará capaz de vivir su pequeña vida al servicio de la Grande.


Karlfried Graf Dürckheim


Extractado por Leonardo Varela de
Dürkheim, K. G.- El Despuntar del Ser.-Ed. Mensajero.- España

Friday, January 14, 2011

La belleza como pretexto

La siguiente es una entrada de blog tomada de la pagina http://www.urbinavolant.com/verbavolant/?s=dexter, me parece interesante la analogia que se hace entre la dualidad del mundo, para ser mas especificos la dualidad de la belleza femenina. Este articulo fue escrito por "Raul" un bloggero de la ya mencionada pagina y menciona dos de las cosas que mas me apasionan actualmente:  Una serie riquisima en fondo y forma y sin duda alguna las mujeres, aquellos seres que me encantan.



La Belleza es el fondo y la forma del mundo. La Belleza como belleza y la belleza como metáfora. De muchas cosas. Del sentido de toda la existencia, quizá. Hago esta advertencia antes de empezar no vaya a ser que penséis que voy a hablar de mujeres. Cosa que, evidentemente, voy a hacer. Porque las mujeres son el fondo y la forma del mundo. Las Mujeres como mujeres y las mujeres como metáfora. Y voy a hablar de rubias y morenas. De las rubias como rubias y de las morenas como morenas. Y de las rubias y de las morenas como metáforas de mujeres rubias y morenas.
Sería un insulto no empezar con Bécquer en su rima LI, que recoge toda una tradición simbólica en torno a este asunto. A los que no conocéis o no recordáis esta rima, os pido por favor que abandonéis Verba volant y la disfrutéis despacio, para comprobar que Bécquer no era sólo un poeta ñoño que hacía unos versos muy bonitos dignos de engrosar la lista de versos muy bonitos que los adolescentes incorporaban en sus carpetas. Las mujeres simbolizaban el erotismo y la sensualidad; las rubias, la candidez y la ternura. En el cine clásico, Eva Gardner, con el feo (pero no sé si cierto) marbete de animal más bello del mundo, simbolizaba lo primero y Grace Kelly, durante mucho tiempo y hasta que se desvelaron los intríngulis de su vida privada, era testigo activo de lo segundo en el delirio del siglo del cine. Como yo siempre barro para casa, creo que también la magnífica serie Dexter supone toda una lección sobre mujeres, sobre la vida, sobre el fondo y la forma del mundo. Lástima que no pueda destripar los avatares del argumento (haría una de esas faenas morrocotudas a las que suelo llamar putadas). Pero Dexter, a lo largo de la serie, se encuentra atrapado entre dos mujeres: Rita, la rubia, es encantadora, hogareña, con problemas y complejos, magnífica en su fondo y en sus formas. Lila, la morena, es seductora, atrevida, pícara y desenfadada, desaforada en sus formas, intrigante en su fondo. Rita es una de esas mujeres a los que todos los padres del mundo desearían como nuera; Lila, una de esas de las que todo padre querría tener bien lejos de su vista. Una mansa, otra peligrosa. Las dos quieren vivir, porque de eso se trata la vida. Y las dos creen saber qué es la vida, con dos visiones opuestas, porque la vida quizá sea la suma irreconciliable de dos miradas que se alejan una de otra de punta a punta. Bécquer, el muy tonto, prefería lo que no existía, lo evanescente, lo ideal. No se quedaba ni con la rubia ni con la morena. Y es que la decisión es todo un problema (neurólogico, psicológico, moral y físico). Si me dejan elegir, me quedo con las morenas. No con las morenas como morenas, sino como metáfora de las mujeres morenas. Por eso, siempre he sido muy de Mae West, a quien se le atribuye esta frase magistral: “Las chicas buenas van al cielo. Las malas, a todas partes”
Y, me imagino, las chicas buenas y las chicas malas son una metáfora. Pero yo quiero llegar hasta el último confín de mi existencia. Y esto, para los malpensados de Verba volant, es una metáfora. Una metáfora como metáfora. Y una metáfora como metáfora de la vida y del sentido.

Orphonic Orchestra (Orphonic Orchestra 2004)

Orphonic Orchestra es una banda Norteamericana de Orchestal Rock/Metal que me ha sorprendido gratamente a medida que he escuchado su material, la combinación que realizan con elementos orquestales como pianos violines y chelos es sencillamente espectacular, sin mencionar dos voces limpias (masculina y femenina) que permiten alcanzar melodías muy profundas y conmovedoras. A continuación su segundo álbum disponible en descarga directa por mediafire. El Tracklist es el siguiente:

1.Irony
2.Night Sky
3. Homeland
4.Wrath
5. Interlude
6. Aria
7. Free Me
8. The World
9. Brought to me
10.Fall away



Friday, August 27, 2010

Lets Go Bats 2 (Links de Descarga)


"Let's Go Bats" es un compilado Online de libre descarga, de bandas colombianas con la idea promover y dar a conocer sonidos "subterraneos" que pocos en el pais y el mundo han tenido la oportunidad de disfrutar.

El objetivo principal del compilado es llegar a las personas que se preguntan sobre como está el movimiento a nivel nacional de bandas de Post punk, Rock Gotico, Deathrock, Horror punk, Darkwave, New Wave, Dark Folk y demas generos similares, y/o afines al Gotico.

Esta es una muestra de que si existen bandas en colombia tocando y haciendo buena musica con esta tendencia, y en esta ocasion tenemos la oportunidad de conocer algo de su trabajo, como tambien una plataforma para ser escuchados en todo el mundo. Lo mejor de todo: los links de descarga son TOTALMENTE GRATUITOS y la idea es hacerlos llegar a la mayor cantidad de gente posible, asi que si os gusta no debeis dudar en compartirlo .

El compilado está publicado en diversos medios online como paginas, myspace, blogs, facebook, etc (no solo de colombia).

Os agradesco su atencion, tiempo y dedicacion, si  deciden descargar el compilado agradecería infinitamente que me hicieran saber vuestra opinion.

Links de Descarga (Copia y pega el link de tu preferencia en la barra de tu explorador):
http://rapidshare.com/files/415322757/V.A._-_Let_s_Go_Bats_2_Colombia.rar.html
http://www.divshare.com/download/12383264-dbe
http://hotfile.com/dl/64965966/e2135e3/V.A..html
http://www.megaupload.com/?d=STSSNQ7Z
http://www.mediafire.com/?xmgpculdb6a9hn5 



Saturday, June 05, 2010

Apuntes sobre soledad y aislamiento social


La principal causa que impulsó la elaboración de este documento es la inserción de la duda sobre un concepto que pensaba estaba claramente definido y establecido en mi, básicamente, especulaba acerca de lo que podría ser la necesidad de un gregarismo netamente moral, dejando de lado las propiedades del tipo  innato que el hombre presenta en cuanto a ser social que supuestamente es.


Desde hace tiempo esta idea me viene dando vueltas en la cabeza, generalmente,  reflexiones fugaces que me sobrevienen  espontáneamente y en cualquier momento. Hasta hace unas pocas semanas creí que había llegado a una conclusión con respecto al tema anteriormente señalado: Concebir la soledad como un punto álgido al que solo pocos humanos son capaces de someterse por voluntad propia. En general esta conducta se nos presenta como aversiva y es juzgada comúnmente como nociva; en lo personal, estaba convencido de que las personas que optaban por tomar la soledad o el aislamiento social eran excepcionales, porque transformaban algo que parecía superficialmente perjudicial en algo constructivo, poniéndolos de cierto modo en un grado más alto hacia la deshumanización ideal. Con deshumanización me refiero al proceso que resulta del aislamiento de las conductas más instintivas del hombre (sexo, carnalidad, corporalidad excesiva, egoísmo puro, etc.) Suelo pensar en este término para complacencia de  aquellos que les gusta ser llamados “humanos” por el mero hecho de pertenecer a la especie “homo sapiens”, entonces, consumo una relación similar a la siguiente: Si ellos son humanos, entonces los “desertores” de las costumbres más arraigadas de las culturas, tradiciones, que normalmente se hacen ver como símbolo de la evolución del hombre no podrían considerarse como simples humanos, así que amablemente me atreveré a llamarlos seres  deshumanizados (Ahora se pueden hacer una idea clara sobre mi concepto de hombre, aunque ese no es el tema de este articulo); Debo admitir también que esta idea puede tornarse un poco narcisista  porque me considero integrante, en ocasiones, de ese selecto grupo de personas. 


Lo que he podido denotar ciertamente, es que, de una manera un poco empirista estoy comprobando que la soledad, o el mero hecho de estar aislado de ciertos núcleos sociales aumenta las probabilidades o la predisposición para tornarse y convertirse hacia un estado netamente aversivo, sobre todo si se es expuesto a este en las etapas de la niñez y la adolescencia; gracias a los múltiples ejemplos que he podido conocer gracias a diferentes medios, podría llegar a la atrevida conclusión de que en la mayoría de casos, las personas pertenecientes a las etapas previamente mencionadas (niñez y adolescencia) y en algunos casos hasta la juventud y que ostentan estados de aislamiento social la mayor parte del tiempo, no son felices, y presentan cuadros depresivos, baja autoestima e incluso tendencias suicidas. Con esto no quiero decir que siempre se presenten este tipo de conductas, porque de hecho para mí no es aceptable considerar palabras como SIEMPRE o NUNCA, dado de aquella excepción a la regla que casi siempre está presente.


En realidad, nos han vendido dos caras opuestas del mundo, las dos caras opuestas de la moneda, dos caras totalmente distintas de una misma cosa: “la soledad”. Mientras algunos recalcan sobre el carácter nocivo y perjudicial, otros más indecisos la presentan como el único camino aceptable que se puede tomar. En cuanto a esto le daría más crédito a los primeros porque por lo menos ellos están convencidos de lo que dicen, mientras que por otra parte, son contadas las excepciones de las personas que en realidad toman la soledad como un estilo de vida, por lo menos he sido testigo de los alardes enormes que realizan ciertos personajes con respecto a este tema, alardes que solo demuestran su estupidez, y la necesidad que sienten al parecer por mentir… En fin…


Sin lugar a dudas, es triste darse cuenta de que los pensamientos y las convicciones que uno se ha propuesto a mantener pueden estar tan equivocadas o quizás tan desviadas de una realidad objetiva, a veces esto genera un sentimiento de autocompasión, de lastima hacia uno mismo, y es entonces donde se sobreponen pensamientos que a la mayoría parecerán fatalistas pero que al ser analizados desde un punto de vista menos subjetivo y no tan moral no suenan tan incoherentes, ideas sobre discusiones sobre la esencia que se puede o no tener, sobre la carencia de identidad propia, sobre lo desalentador que puede ser el darse cuenta que solo somos un reflejo fatalista de nuestros padres, de nuestra familia, de nuestra época, y se llega incluso a la conclusión que como ser humano no se ha sido capaz de aportar nada nuevo a un mundo en el que al parecer todo ya está hecho. Se toma consciencia además, sobre la posibilidad de que el sistema de creencias propio esté construido sobre bases de papel…


A modo de complemento y como algo  interesante que quisiera retomar en este punto de la discusión, es un caso puntual que puede tener relación con el tema central de este artículo, en cuanto a lo pernicioso que puede ser el abandono y la soledad. Este aparte proviene de una experiencia personal que generó un interrogante que surgió gracias al contacto cercano que tuve con una dama a la que reconozco querer en exceso y que al parecer está impedida para autoreconocerse como hermosa, como seguramente es, como sin duda he percibido a lo largo del tiempo, un ser bello, trágico y a mi modo de ver, fatal en el buen sentido de la palabra. Habiendo aclarado esto… ¿Cómo es posible que un ser  excesivamente bello se pueda percibir e interpretar de un modo tan erróneo frente al espejo? 


Hoy en día considero que el problema no radica en cual bella se concibe una persona, porque, finalmente la belleza es algo efímero,  pasajero,  momentáneo y subjetivo, en este punto es necesario diferenciar la belleza que yo denominaría “esencial” o integral que puede tener cualquier ser, de la belleza netamente física y visual, puesto que las dos, son cosas totalmente distintas, aunque en determinado punto, pueden llegar a perfilarse como complementos perfectos, como sea, el verdadero meollo del asunto está en el vacio emocional y espiritual que acompaña muchas veces el abandono que desencadena la soledad. Tal vacio deroga cualquier concepción de belleza hacia un punto en el cual ésta, por más evidente que sea no tiene importancia alguna. 


Lo realmente curioso de todo esto es que justamente mientras esta cantidad de información taladraba indefinidamente en mi nebulosa mente, me encuentro con un texto en el cual se presenta a el hombre por naturaleza social, y aunque esta idea aun no me cala por completo, en el texto acerca de la teoría del conocimiento de Sergio Rábade y en el cual se aborda el tema del conocimiento desde la dimensión social del hombre están presente una serie de ideas que me causaron particular interés gracias a que poseen una lógica innegable. Por ejemplo, en el capitulo ocho se menciona que, como tal hombre social, nuestro comportamiento cognoscitivo es, al menos también un comportamiento socialmente adquirido, y se hace referencia a una fuerte deuda que el hombre tiene con la sociedad, deuda que parte desde el mismo hecho de inculcarle el lenguaje, algo fundamental para el desarrollo de la cognición humana, se presenta a la sociedad como el ente integrador de todos sus miembros hacia un universo simbólico, ofreciendo así un patrimonio de conocimiento que le es necesario y está a disposición de cada uno, de este modo, consciente o inconscientemente cada uno se va apropiando de este patrimonio, quedando en manifiesta dependencia de él la adquisición o no de los conocimientos, situación que solo se presenta en el desarrollo de un estado crítico y reflexivo.


Sin embargo, considero que estamos ante una sociedad opresiva que no otorga libertades individuales ni mucho menos recompensa a la diferencia. Incluso, para ser considerado “normal” es necesario seguir una rutina compleja de cánones previamente establecidos por moralidades de doble cara, o quizás por una cultura que al parecer es el resultado de un proceso exitoso de evolución. 

Como conclusión general, podemos establecer la clara necesidad que presenta el ser humano en sus años iníciales de vida por construir sus primeros pinos de conocimiento, que van a estar representados en su personalidad, actitudes y valores. Al parecer la sociedad puede cubrir esta necesidad satisfactoriamente. Pero, algo en lo que  me gustaría hacer énfasis y  como objeto que considero muy importante para tener en cuenta aun más que desvariar infinitamente sin la posibilidad de llegar  a un desenlace cultural y textual que satisfaga las necesidades de todos los que puedan tornarse lectores de este o cualquier texto, creo que es necesario inculcarle al niño, la posibilidad de discernir y elegir entre tomar o no consciencia de sí mismo y de experimentar o no la comodidad que se puede gozar en el regazo de la ignorancia o la dolorosa incomodes a la que  podría estar expuesto si se afianzara como un sobrio pensador critico y sensato ,y  que, diariamente, podría incluso, estar más próximo a completar finalmente  un estado macabro de desesperación o incluso  “locura”.  





Saturday, May 22, 2010

Mañana Lloverá By Luis Bermer

Hace un par de años un buen amigo del que, a propósito hace rato no se mucho me envió un relato, que me cautivó sin duda alguna,  es un texto corto, conciso, como me suelen gustar las cosas. Desconosco a que recóndito espacio virtual pertenesca , pero por suerte conosco su autor, lo que me libra de caer en un asalto a mano armada de la buena fé de quien lo escribió. Para no alargarme más, os dejo "mañana lloverá", un relato denso y que se ajusta a las vivencias que he tenido años atras... 


Mañana lloverá


La última clase es siempre la peor. El cansancio acumulado durante la mañana finalmente vence nuestras fuerzas y nos oprime contra los pupitres. Hoy ha sido otro día vacío de significados, tal vez porque el gran hueco que deja el autoengaño al desvanecerse no puede ser ocupado por las pasajeras afectividades cotidianas.

El profesor expone en voz alta su interesante monólogo sobre la lógica kantiana. Al igual que los escritores, los filósofos son seres curiosamente extraños. Todos parecen escandalizarse ante la simplicidad del monótono ciclo de la vida y, para evitar la desesperación, dedican su tiempo a la creación de posibilidades razonables, mundos paralelos, complejas interconexiones conceptuales de difícil comprensión, realidades no acontecidas y toda una extensa gama de metafísicas ridículamente humanas; como si lo que es pudiera adentrarse un poquito en lo que jamás podrá llegar a ser. Aquel que no reconoce sus límites está irremisiblemente condenado a chocar contra ellos, y los ahogados bufidos de la clase parecen confirmar lo que pienso.

Al mirar por la ventana puedo captar la fluctuación de memorias olvidadas, sin sentido ni rumbo en el subconsciente. El aire dobla las malas hierbas que crecen junto al edificio y el cielo parece cubierto de ceniza; es muy probable que llueva.

Estoy empezando a sentirme mal. La cabeza me da vueltas, las formas parecen desdibujarse en manchas difusas ante mis ojos. Un agudo malestar constriñe ni vientre; creo que estoy enfermando por momentos.

Con gran esfuerzo consigo ponerme en pie -todos giran sus inexpresivos rostros hacia el novedoso estímulo- señalando la puerta con una mano mientras apoyo la otra sobre la mesa para no caer de bruces en el suelo. El profesor hace un indescriptible movimiento con su brazo sin interrumpir su discurso, que yo interpreto como la concesión del permiso para abandonar el aula, aunque de igual modo podría ser un recurso más de su repertorio gestual, tan histriónicamente explotado en la explicación de sus abstracciones.

Cierro la puerta a mi espalda y me dirijo hacia los servicios a paso ligero. Algo está bullendo, cambiando en mi interior, pero no siento ningún dolor. Comienza a escocerme el brazo derecho. Desabrocho la manga de mi camisa y, para mi sorpresa, compruebo que tengo el antebrazo despellejado, en carne viva; puedo ver el fino entramado de vasos sanguíneos que recorren mi extremidad descubierta, aunque sigo sin sentir el más mínimo dolor.

Un intenso olor a orín me golpea al entrar en la estancia de azulejos blancos. Antes de llegar a los lavabos una repentina arcada convulsiona mi cuerpo y vomito un espeso líquido negro. Caigo de rodillas al suelo con los brazos extendidos para evitar el terrible golpe y mi brazo derecho se rompe con un sonoro crujido. Al incorporarme veo mi brazo astillado flotando en el charco oscuro.

Tambaleándome intento volver hacia la clase. Una nueva arcada recorre mi tembloroso cuerpo. La masa de mis intestinos rasga la carne, rompiendo la camisa, irrumpiendo al exterior; en un acto reflejo, intento inútilmente mantenerla en su lugar con mi brazo izquierdo. No sé lo que está ocurriéndome, no siento nada.
Toda mi epidermis comienza a replegarse sobre sí misma como pergamino viejo y mi carne se cae a pedazos a cada paso. El maxilar inferior se desprende de mi cráneo y mi ojo derecho queda colgando del nervio óptico; lo arranco con un rápido tirón para no perder la estabilidad visual. El dolor físico es ahora sólo el recuerdo de una sensación inexistente.



Entre no pocos esfuerzos consigo abrir la puerta del aula. Durante una décima de segundo, mi único ojo percibe fugazmente todos los rostros de los alumnos, justo un instante anterior a su transformación en máscaras de puro terror. Intento hablar, pero me resulta imposible. Gritos inconcebibles inundan la clase cuando la percepción colectiva se hace real y efectiva. Muchos caen desvanecidos sobre sus mesas, otros quedan paralizados por el horror. Mi aspecto ha de ser espantoso, aunque lo cierto es que, mentalmente, sigo siendo yo.



Me arrastro lentamente hacia la tarima del profesor, que yace sobre ella con los ojos en blanco. Tras de mí escucho los aullidos dementes de los que consiguen escapar, cada vez más lejanos, reverberando por los amplios pasillos vacíos.Mi cuerpo carece ya de los elementos y energía que lo sustentaban normalmente y caigo hacia delante, decapitándome con el borde de la mesa del profesor; mi cabeza queda encima, cerca de la ventana.

Soy sólo consciencia.
Soy materia insensible...



Puedo ver sobre las montañas del horizonte una bandada de pájaros alejándose. El cielo que todo lo cubre está hilvanado con nubes grises.



Mañana lloverá...

Autor: Luis Bermer


Nuevo Sistema de Calificación de entradas

Mis queridos, pocos y consistentes e inconsistentes blogeros, me place saludarlos un nuevo día. El motivo de esta entrada es para informaros sobre el nuevo sistema de calificación de entradas, esto os permitirá hacerme saber tanto a mi, como a los otros lectores que tan interesante os ha parecido cada entrada, el sistema es sencillo, solo debeís seleccionar el "nivel de conformidad" con el que esteis de acuerdo, y clickear sobre este, No siendo mas por ahora, reciban mi atento y cordial saludo desde la cofradía de las sombras...

J. Corvinus

Sunday, May 02, 2010

Oscuridad: Dulce y Reveladora



En las etapas iníciales del cortejo los amantes parecen estar refugiados y respaldados por una aparente “Oscuridad”. Así, un pequeño halo de luz les permite decidir qué parte en específico enseñar u ocultar. Sin embargo, cuando el amor se fortalece, se torna tan intenso, que es capaz de iluminar aquel sombrío recinto en el que conviven los nuevos amantes, y de este modo, se descubre la totalidad de sus habitantes, enseñando a veces, los horrores a los que estos han sido sometidos, o incluso las condiciones ominosas de sus auras y sus espíritus. Lo Paradójico aquí es que, cuando se hace evidente un posible fortalecimiento de esta entidad conocida y creada por eros, la misma, incurre en grave riesgo de muerte...

Tuesday, March 30, 2010

A Elena - Edgar Allan Poe

Siguiendo el ejemplo de mi buen amigo el "Dr Chacal" Me he decidido por fin a colgar un poema de este fabuloso escritor, es un poema en extremo romantico y hermoso, aprovecho la oportunidad para comunicaros que estaré pendiente de ahora en adelante de este, mi blog que tenia abandonado hace mucho tiempo, trataré igualmente de estarlo actualizando y mejorando, no siendo mas, el poema previamente mencionado..




A Elena.
Edgar Allan Poe.

Te ví una vez, sólo una vez, hace años:
no debo decir cuantos, pero no muchos.
Era una medianoche de julio,
y de luna llena que, como tu alma,
cerníase también en el firmamento,
y buscaba con afán un sendero a través de él.

Caía un plateado velo de luz, con la quietud,
la pena y el sopor sobre los rostros vueltos
a la bóveda de mil rosas que crecen en aquel jardín encantado,
donde el viento sólo deambula sigiloso, en puntas de pie.

Caía sobre los rostros vueltos hacia el cielo
de estas rosas que exhalaban,
a cambio de la tierna luz recibida,
sus ardorosas almas en el morir extático.

Caía sobre los rostros vueltos hacia la noche
de estas rosas que sonreían y morían,
hechizadas por tí,
y por la poesía de tu presencia.

Vestida de blanco, sobre un campo de violetas, te vi medio reclinada,
mientras la luna se derramaba sobre los rostros vueltos
hacia el firmamento de las rosas, y sobre tu rostro,
también vuelto hacia el vacío, ¡Ah! por la Tristeza.

¿No fue el Destino el que esta noche de julio,
no fue el Destino, cuyo nombre es también Dolor,
el que me detuvo ante la puerta de aquel jardín
a respirar el aroma de aquellas rosas dormidas?

No se oía pisada alguna;
el odiado mundo entero dormía,
salvo tú y yo (¡Oh, Cielos, cómo arde mi corazón
al reunir estas dos palabras!).

Salvo tú y yo únicamente.
Yo me detuve, miré... y en un instante
todo desapareció de mi vista
(Era de hecho, un Jardín encantado).

El resplandor de la luna desapareció,
también las blandas hierbas y las veredas sinuosas,
desaparecieron los árboles lozanos y las flores venturosas;
el mismo perfume de las rosas en el aire expiró.

Todo, todo murió,
salvo tú;
salvo la divina luz en tus ojos,
el alma de tus ojos alzados hacia el cielo.

Ellos fueron lo único que vi;
ellos fueron el mundo entero para mí:
ellos fueron lo único que vi durante horas,
lo único que vi hasta que la luna se puso.

¡Qué extrañas historias parecen yacer
escritas en esas cristalinas, celestiales esferas!
¡Qué sereno mar vacío de orgullo!
¡Qué osadía de ambición!

Más ¡qué profunda, qué insondable capacidad de amor!
Pero al fin, Diana descendió hacia occidente
envuelta en nubes tempestuosas; y tú,
espectro entre los árboles sepulcrales, te desvaneciste.

Sólo tus ojos quedaron.
Ellos no quisieron irse
(todavía no se han ido).
Alumbraron mi senda solitaria de regreso al hogar.

Ellos no me han abandonado un instante
(como hicieron mis esperanzas) desde entonces.
Me siguen, me conducen a través de los años;
son mis Amos, y yo su esclavo.

Su oficio es iluminar y enardecer;
mi deber, ser salvado por su luz resplandeciente,
y ser purificado en su eléctrico fuego,
santificado en su elisíaco fuego.

Ellos colman mi alma de Belleza
(que es esperanza), y resplandecen en lo alto,
estrellas ante las cuales me arrodillo
en las tristes y silenciosas vigilias de la noche.

Aun en medio de fulgor meridiano del día los veo:
dos planetas claros,
centelleantes como Venus,
cuyo dulce brillo no extingue el sol.